En 1972 se aprobó la creación de la Carrera Interdisciplinaria en Tecnología de Alimentos con la participación de las Facultades de Agronomía y Microbiología, las escuelas de Ingeniería química y química y el centro de investigaciones en Tecnología de Alimentos CITA. En 1992, esta carrera se transformó en la Escuela de Tecnología de Alimentos, la cual pertenece actualmente a la Facultad de Agronomía.

El programa de licenciatura coordinado por la escuela de Tecnología de Alimentos fue fundado con el objetivo de formar profesionales con una base científica y tecnológica sólida en el campo, con capacidad para aplicar sus conocimientos en la resolución de problemas específicos e impulsar el desarrollo de la industria alimentaria del país.

La Escuela de Tecnología de Alimentos ha graduado profesionales que se encuentran ubicados en la Industria Alimentaria, que representa el sector más productivo del país

Considerando la importancia de los programas de posgrado como espacios para la formación especializada, y la necesidad de formar profesionales de mayor nivel en el campo con el fin de impulsar el desarrollo de la industria y aumentar su competitividad, la Escuela de Tecnología de Alimentos, con la ayuda de un profesional de alto nivel del DAAD, estableció en 1996 el Programa de Posgrado en Ciencia de Alimentos. Al mismo tiempo se aprobó el primer plan de estudios de este programa La Maestría Académica en Ciencia de Alimentos.

Esta maestría fue diseñada a partir de la base de la Licenciatura en Tecnología de Alimentos. De acuerdo con la estructura del Sistema de Estudios de Posgrado de la Universidad de Costa Rica para las Maestrías académicas, las cuales deben aprobar 30 créditos en cursos y 30 créditos de investigación (Investigación Dirigida I y II y Tesis en Ciencia de Alimentos.

Desde sus inicios en 1997, hasta la fecha la Maestría académica en Ciencia de Alimentos ha admitido cerca de xxx estudiantes, de los cuales un gran porcentaje provienen del campo académico, graduando el primer Master en Ciencia de Alimentos en el año 1999.

La participación de estos estudiantes en la Maestría académica en Ciencia de Alimentos les ha permitido actualizar conocimientos, aumentar la base científica y tecnológica que les proporcionó la Licenciatura en Tecnología de alimentos y mejorar sus técnicas de investigación. Todo lo anterior ha beneficiado las actividades de docencia e investigación que realizan en las instituciones en que laboran. Además la Maestría académica como primer plan de estudios del programa, le ha permitido a la Escuela de Tecnología de Alimentos adquirir la experiencia necesaria para administrar un programa de posgrado y realizar contactos nacionales e internacionales que benefician sus actividades.

El desarrollo y evolución del Programa de Posgrado y de la Maestría Académica en Ciencia de Alimentos han sido adecuados, sin embargo, el interés por parte de los profesionales que laboran en la industria alimentaria ha sido poco, a pesar de la intensa labor de promoción que se ha realizado desde la apertura del Programa.

Varias encuestas que se han realizado con profesionales que laboran para la industria alimentaria del país han revelado que el poco interés por la maestría académica no se debe a la maestría en sí, ni a lo que ésta les puede proporcionar en su desempeño profesional, sino al hecho de que se requiere realizar un proyecto de graduación o tesis (30 créditos), lo cual no es compatible con sus responsabilidades laborales. Por otra parte, estos profesionales han manifestado que hace falta una mayor oferta de Cursos de manera que el Programa sea más atractivos para quienes trabajan en la industria.

Lo anterior coincide con los resultados de la encuesta que se aplicó a tecnólogos de alimentos graduados en la Escuela de Tecnología de Alimentos y residentes en el país. Una parte de esta encuesta pretendía recabar información en relación con la necesidad de fortalecer la formación del licenciado en Tecnología de Alimentos en áreas específicas. Los resultados reflejaron que los profesionales están interesados en cursos que complementen su formación en los siguientes temas: desarrollo de productos, calidad, HACCP, Normas ISO, estadística, aditivos, análisis sensorial y vida útil, administración, gerencia y mercadeo y manejo de la producción.

La naturaleza de estos temas refleja la necesidad que tienen los profesionales de una formación mas orientada a su labor en la industria y basada en un componente de investigación menor e incorporado en los cursos. Estos   profesionales, evidentemente, buscan una maestría en donde el componente principal se brinde a través de los cursos (mayor cantidad de créditos que en la académica) y en la cual los créditos de investigación (menor cantidad que en la académica) se puedan desarrollar en la misma empresa donde laboran. Lo anterior responde a la definición que, en general, se ha manejado en la Universidad de Costa Rica para las maestrías profesionales.

Si se considera que la relación tecnólogos de alimentos con posgrado a industrias de alimentos en el país es de aproximadamente 1:200, es claro que la Maestría Profesional en Ciencia de Alimentos basada en un mayor número de cursos e investigación aplicada (incluyendo los temas mencionados anteriormente) daría a los profesionales una base adicional de conocimientos y destrezas prácticas cuya aplicación  permitiría una serie de beneficios a la industria alimentaria nacional y de la Región entre los cuales se pueden mencionar: mayor competitividad, mayor aplicación de la ciencia y la tecnología a la realidad del país, mejoramiento de la productividad y calidad e inserción de las empresas dentro de la realidad mundial de apertura de mercados.

Una encuesta aplicada a tecnólogos de alimentos y otros profesionales de carreras afines que participan en los cursos del Programa de Actualización Profesional de la Escuela de Tecnología de Alimentos reveló el interés que tendría una maestría profesional en el campo. Los estudiantes que opten por esta modalidad se sumarían, en los cursos, a los que han optado por la maestría académica, ya que los cursos se compartirían entre ambos planes de estudio. Esto fortalecería al Programa, pues se haría un mejor uso de los recursos al tener un mayor número de estudiantes matriculados en un determinado curso, como es el caso de los laboratorios.

Por último, la creación de la Maestría Profesional en Ciencia de Alimentos bajo la modalidad de financiamiento complementario, fortalecería al Programa de Posgrado en Ciencia de Alimentos, en el cual se optimizaría el uso de los recursos para operar ambos planes de estudio: maestría académica y maestría profesional.